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lunes, 19 de noviembre de 2012

Foreword to "DREAMers: Living in the Shadow of Hope"


Robert Penn Warren once wrote, “The law is always too short and too tight for growing humankind.”  This clearly applies to an antiquated immigration system ill fitted to twenty-first century economic and societal needs.

A dynamic society and economy require a dynamic immigration system, not one whose foundation largely dates to 1965.  The challenge of reform concerns bad law, not bad people.

Some fundamental changes are plain.  Family-based and employment-based quotas have to adjust to current needs.  Processes should be streamlined and made effective for global competitiveness.  Employment verification procedures must improve.  Programs should better integrate immigrants into society.

One sticking point concerns how to handle twelve million undocumented immigrants.  More than sixty percent of undocumented immigrants have lived in the United States for more than ten years, but most have no way to gain legal status.  A growing consensus accepts that undocumented workers help the economy.  Disastrous economic and societal consequences of Arizona’s harsh anti-immigration law led to the recall and defeat of the principal sponsor.

Some politicians call for greater accountability from undocumented immigrants.  The reality is that undocumented immigrants are accountable.  An undocumented immigrant in his early twenties once told me, “Today could be your last day here.  Any day we could be picked up, raided at work.  You can’t run a red light or even a yellow light.  You can’t get in any trouble.”

In March 2012, I asked a Spanish-speaking radio audience what they would like to say to policymakers.  Responses came quickly by text, chat and telephone.  Here are two from undocumented immigrants:

“They should listen to our stories.  We are good people.  We came here to work hard for our families.”

“Many of us are highly-trained and educated, but all of us have talent and deserve to be treated as human beings.  We are indispensable here.”

In relaying stories directly from high-achieving undocumented immigrant youth, “DREAMers: Living in the Shadow of Hope” adds essential voices to conversation about just, humane reform.

For more information, visit www.educationopps.org 

viernes, 28 de septiembre de 2012

Inmigración 2013


La reforma migratoria se ve posible en el año 2013. Las leyes estancadas y desfasadas están impidiendo el desarrollo pleno de la economía y sus participantes.

El país no puede seguir haciendo la vista gorda a más de once millones de personas que viven aquí sin documentos. No puede hacer la vista gorda a los hoteles, los granjeros y otras empresas que están contratando a trabajadores indocumentados por necesidad económica.

Hay que implementar un sistema de legalización, regularización o amnistía. También, hay que actualizar el sistema de visados para coordinar los números con las necesidades económicas y sociales. Es importante integrar mejor a los inmigrantes y entender que el asunto migratorio es un asunto binacional, regional e internacional.

Hace poco, un político del partido Republicano (pidió el anonimato por varias razones) me señaló tres obstáculos para la reforma migratoria:

1. La gente cruel o fría.

2. La gente que no sabe mucho sobre el asunto.

3. Los políticos que cambian su discurso conforme con sus seguidores.

Para cambiar el punto número uno, hace falta contar historias que enseñan que los indocumentados no presentan una amenaza a la sociedad – que los indocumentados aportan con su determinación, su fuerza de trabajo y sus valores.

Para cambiar el punto número dos, hace falta presentar de manera básica argumentos legales y económicos. Por ejemplo, muchos estadounidenses no saben lo difícil que es venir al país con documentos, lo difícil o imposible que es arreglar el estatus migratorio.

Algunos no aprecian los beneficios económicos que aportan los indocumentados. Y desafortunadamente, otros estadounidenses creen que los indocumentados se meten más fácil en la delincuencia. La verdad es que no. Aparte, los indocumentados suelen oponerse tanto a la delincuencia como los propios estadounidenses. Dicho eso, es importante para todos combatir la delincuencia y solidarizarnos como comunidad.

Para cambiar el punto número tres, hay que cambiar la opinión pública. Casi no tenemos líderes políticos en Utah que demuestran valentía con respeto al tema migratorio.

Más que nada, tenemos políticos que han buscado la imagen en vez de la sustancia. O los que buscan la popularidad en vez de unas reformas justas y sostenibles. Tenemos comunicadores que buscan amistades con los políticos en vez de exigir responsabilidad. El resultado de todo esto es el estancamiento.

El liderazgo no es la responsabilidad ni de una persona ni de un grupo de personas. Es la responsabilidad de todos nosotros de manera individual y colectivo. Sugiero una abogacía basada más en los valores y los principios, no en las personalidades. Lo que sigue es un modelo de principios para unas leyes migratorias que ponen primero a los seres humanos:

La declaración de valores de Enriching Utah Coalition se publicó en el año 2009.

Enriching Utah Coalition: La inmigración se trata de todos nosotros:

"Una civilización se podría juzgar por la diversidad obtenida y la unidad retenida."--W.H Auden

1. Los inmigrantes benefician a Utah de manera económica, cultural y social.
  • La diversidad y la cultura fortalecen la sociedad
  • A lo largo de la historia de Utah, el crecimiento de la inmigración ha acompañado la prosperidad económica. Los inmigrantes aportan competencias, determinación e iniciativa para proyectos económicos, culturales y sociales.
  • Las sueños de los inmigrantes son consistentes con mejores condiciones para todos. Una integración mayor de los inmigrantes a base de trabajo colaborativo serviría los intereses de Utah.
2. Una ley eficaz de inmigración se tiene que implementar y administrar a nivel federal.

  • La Constitución de Estados Unidos y la jurisprudencia de la Corte Suprema dan la autoridad sobre la inmigración al gobierno federal.
  • Utah y el país se benefician más de un sistema migratorio uniforme que de un sistema de parches que cambia conforme con políticas diferentes de ciudades, estados o regiones.
  • Las políticas migratorias de estados y ciudades suelen incrementar la tensión social e interferir con una mejora de las relaciones en y entre comunidades.
3. Los derechos humanos y la dignidad humana se tienen que respetar.

  • Las leyes y la política migratoria se deberían guiar por los valores fundamentales de América, tales como la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad.
  • Los migrantes y los inmigrantes tienen derechos y responsabilidades garantizadas en la Constitución, tales como un debido proceso judicial, la privacidad, la libertad de incautaciones y cateos arbitrarios y la libertad de expresión.
  • Las leyes de inmigración y sus prácticas se tienen que aprobar y administrar de una manera humanitaria y libre de discriminación, siempre respetando a las familias y la dignidad humana.

lunes, 9 de julio de 2012

Acción diferida para jóvenes: un paso hacia la reforma

Las claves del éxito deberían ser la educación y el esfuerzo. Los hispanos aportamos mucho a nivel económico, cultural y social. Nos hemos vuelto imprescindibles en muchos aspectos. Desafortunadamente, siempre está presente el tema migratorio. Que curioso que en un país de inmigrantes encontramos tanta resistencia a una política más humanitaria.

Es válida una crítica al Presidente Obama por no haberse esforzado lo suficiente para impulsar una reforma migratoria. A la vez, señalo que la reforma migratoria es responsabilidad del Congreso y que unos extremistas del partido Republicano han prometido bloquear cualquier reforma migratoria que proporcionaría una oportunidad a los indocumentados para legalizar su estatus.

El 15 de junio, el Presidente Obama anunció una iniciativa administrativa para parar las deportaciones de algunos indocumentados. En su esencia, la iniciativa implementaría algunos principios del Acta de Sueño de 2010 que fue bloqueado por algunos Senadores Republicanos en diciembre de ese año.

Un político: ni amigo ni enemigo. Sin embargo, hace falta decir la verdad. La iniciativa del Presidente Obama es un juego político. Pero es un juego político mucho mejor que la oposición Republicana que busca la auto-deportación de los indocumentados.

Si los Republicanos quieren demostrar su buena voluntad de buscar una solución migratoria, deberían declararse a favor de un trato humanitario de los indocumentados, como mínimo a favor de los jóvenes indocumentados. Si no pueden hacer ni eso, sus quejas en contra del Presidente Obama son mentiras.

Es importante recalcar que la directiva se implementará dentro de un plazo de 60 días a partir del 15 de junio de 2012. Será importante actuar a tiempo, pero siempre con calma. La mejor manera de proteger los derechos es conocerlos.

El gobierno ha declarado que no quiere deportar a las personas que cumplen con cinco criterios:

1. vino a los Estados Unidos siendo menor de dieciséis años de edad;

2. ha residido ininterrumpidamente en los Estados Unidos durante al menos cinco años antes del 15 de junio de 2012 y está presente en los Estados Unidos en ese mismo día;

3. está asistiendo actualmente a la escuela, se ha graduado de la enseñanza secundaria, ha obtenido un certificado de desarrollo de educación general, o es un veterano que ha sido dado de alta con honores de los Guardacostas o las Fuerzas Armadas de Estados Unidos;

4. no ha sido condenado por un delito mayor, un delito menos significativo, múltiples delitos menores ni representa una amenaza para la seguridad nacional o la seguridad pública;

5. no es mayor de treinta años de edad.

Se abre incluso la posibilidad de aplicar a los que han recibido órdenes de deportación, siempre que cumplan con dichos criterios. De una población indocumentada de 11.5 millones, se estima que entre 8 y 10 por ciento podrían presentar una solicitud para calificar.

¡Ojo! Aunque una persona calificada podría solicitar un permiso de trabajo, eso no significaría una residencia permanente. La acción del Presidente Obama representa un paso favorable para muchos, pero es el Congreso que tendría que promulgar una reforma más amplia y permanente.

Aviso: El gobierno federal ha hecho un aviso que tardará hasta 60 días en implementar el proceso. Hasta finalizar el proceso, se rechazará cualquier solicitud. No hay listas de espera. Es decir, cuidado con los estafadores.

Opino que el Presidente Obama ha impulsado un cambio favorable. Pero hay que seguir abogando. El Congreso debería actuar para hacer permanente este cambio y para extender el trato humanitario a todos los indocumentados que han contribuido tanto al estado y al país.
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