jueves, 20 de noviembre de 2014

Inmigración: Abrir camino

Hace tiempo, una persona expresó en “Sin Rodeos”: “Los políticos son unas sinvergüenzas. No deberíamos confiar en ninguno de ellos. Tenemos que depender de nosotros mismos.”

Un político, como político: ni amigo ni enemigo. En la política actual, las amistades se cambian como los calcetines. Unicamente perduran los intereses.

Queda la pregunta: “¿Qué podemos hacer para impulsar los cambios que queremos?”

La persona que llamó contestó que tendríamos que seguir esforzándonos para avanzar. Con tiempo, el progreso llamará la atención de los políticos.

Creo que el análisis es importante. En una democracia, tenemos que elegir los líderes oficiales para tomar decisiones con respecto a la política. Pero está claro que las personas ejercen el liderazgo en otros entornos, y con más eficacia.

A estas alturas, se podría decir que los políticos necesitan a la gente mucho más que la gente necesita a los políticos. Algunos políticos han hecho berrinches sobre el presupuesto, el sistema de salud y la reforma migratoria; sin embargo, parece que van ganando más atención de los medios que apoyo de la gente: el berrinche es un espectáculo en la televisión, pero no es admirable.

En Utah, hay una tendencia de sostener el liderazgo, incluso si es incompetente. A largo plazo, sería aconsejable cambiar esa tendencia, pero a corto y a medio plazo, hay otros desafíos. Afortunadamente, la incompetencia, incluso corrupción, de algunos gobernantes de Utah no ha afectado la estabilidad.

El impulso económico importa. La reforma migratoria estimularía la economía, pero eso no ha sido un argumento suficiente para desbloquear los obstáculos de varios republicanos y demócratas, tanto dentro como fuera de Utah. No obstante, de manera individual y colectiva, podemos seguir cultivando, animando y apoyando el crecimiento de los negocios afines a nuestros intereses.

La comunicación es fundamental. Hay que fomentar conversaciones sustanciosas y sin rodeos para coordinar los esfuerzos de individuos y organizaciones a fin de conseguir el bien común. A la vez, hay que respetar la diversidad de puntos de vista y estar abierta a los compromisos en los que cada uno debería estar dispuesto a ceder un poco, o a veces mucho.

A largo plazo, la influencia de la comunidad hispana es ineludible. A corto y a medio plazo, habrá mucho juego político y económico. Algunos entrarán en esos juegos para ganar protagonismo o buscar hueso. Siempre está allí la tentación de alimentar una ambición política, un deseo de atención o una necesidad económica. No son de todos desdeñables.


Me quedo con el análisis de la persona que llamó a ‘Sin Rodeos’ y con el consejo sugerido: Abrir camino puede resultar difícil, pero no hay que confiar en los políticos o los supuestos líderes. Hay que confiar en la habilidad de uno mismo y la de la propia comunidad hispana. En el camino para avanzar, los pasos más importantes son los nuestros.

Foto de Mark Alvarez

miércoles, 19 de noviembre de 2014

Inmigración: El fundamento legal para la acción ejecutiva de Obama

El jueves, el presidente Obama anunciará su acción ejecutiva con respecto al sistema migratorio. La mayoría de oposición a las acciones de Obama se basa más en la política que en las leyes o los fundamentos jurídicos. Se puede ilustrar con el programa de acción diferida para los llegados en la infancia (“DACA” por sus siglas en inglés).

Algunos republicanos se quejaron de la acción ejecutiva de la administración de Obama en crear DACA. Elaboraron o apoyaron demandas. Perdieron todos esos pleitos legales. También, perdieron la elección de 2012 con su candidato de la autodeportación. Las elecciones tienen consecuencias y Barack Obama es el presidente hasta el 20 de enero de 2017.

¿Qué fundamento legal tendrá la acción ejecutiva por parte de Obama?

El 3 de septiembre de 2014, 137 profesores y académicos de derecho migratorio firmaron una carta a la Casa Blanca. La carta llevaba este título: “La autoridad ejecutiva para proteger a individuos o grupos de la deportación” (“Executive authority to protect individuals or groups from deportation” en inglés). Se puede encontrar en https://pennstatelaw.psu.edu/_file/Law-Professor-Letter.pdf

Los expertos explicaron como la discreción del fiscal, y por ende la autoridad ejecutiva, funciona dentro del sistema migratorio. Enfatizaron que el uso de la discreción del fiscal no da formalmente ni un estatus legal ni una manera independiente de acceder a la residencia permanente.

La discreción del fiscal se basa en la Constitución de los Estados Unidos y la jurisprudencia de la Corte Suprema que es el intérprete final de la Constitución y las leyes del país, Marbury v. Madison, 5 U.S. 137 (1803). Los especialistas citaron la Corte Suprema por una observación en 2012: “Una característica principal del sistema de deportaciones es la discreción amplia que ejercen los oficiales de inmigración…en decidir si tiene sentido o no deportar a alguien.” Arizona v. United States, 132 S. Ct. 2492, 2499 (2012)

La carta trazó el uso de la discreción del fiscal en casos de individuos y de grupos. Señaló que la discreción del fiscal se ha usado por razones económicas y humanitarias.

Una reforma migratoria tendría que pasar por el Congreso, la rama legislativa del gobierno encargada de promulgar las leyes. No obstante, hay un fundamento firme que permite en su momento la acción ejecutiva para usar bien los recursos limitados del gobierno federal para cumplir con sus prioridades. La acción se ha usado durante las administraciones demócratas y republicanas: Ronald Reagan, George W. Bush y Barack Obama.

Como es el ejemplo de la acción diferida para los llegados en la infancia, varios ejemplos de estatus protegido temporal, y más, hay varios antecedentes que apoyaría jurídicamente el uso de la autoridad ejecutiva por parte del presidente Obama.


La autoridad ejecutiva en el campo migratorio es amplio, pero no absoluto. Dicho eso, la oposición feroz y excesivamente política carece de sentido. Su candidato perdió en 2012 por algo. Deberían dejar esa campaña y tratar bien a la raza humana.


sábado, 8 de noviembre de 2014

La ciudadanía y los inmigrantes

Los ciudadanos que cumplen con requisitos básicos tienen el derecho de votar. A pesar de tener ese derecho la mayoría de ciudadanos decidieron no participar en las elecciones del 4 de noviembre.

A nivel federal, los resultados tendrán consecuencias concretas en el Congreso número 114 que empieza el 3 de enero de 2015 conforme con la Vigésima Enmienda, Sección 2, de la Constitución de los Estados Unidos. También habrán consecuencias a nivel estatal en la legislatura y a nivel local en varios gobiernos y los distritos escolares.

Votar es un derecho, tal vez una responsabilidad. No es una obligación.

El gobierno describe la ciudadanía como “el hilo común que vincula a todos los estadounidenses. Somos una nación unida no por raza o religión, sino por los valores compartidos de libertad e igualdad.”

La narración de la página de los servicios de inmigración y ciudadanía resalta la importancia de los inmigrantes a lo largo de la historia de los Estado Unidos y el hecho de que siguen formando y definiendo el país en la actualidad. A pesar de los vaivenes de la política estadounidense, la inmigración y los inmigrantes representan una parte fundamental de la nación.

Cada persona tiene derechos y responsabilidades bajo la Constitución y las leyes de los Estados Unidos. Cada persona merece un trato digno bajo las leyes y los conceptos básicos de derechos humanos. La ciudadanía facilita la participación plena de las personas en la sociedad.

Los inmigrantes forman aproximadamente trece por ciento de la población de Estados Unidos. Casi la mitad de esos inmigrantes han conseguido la ciudadanía. Otros están en el camino. Los niveles actuales de inmigrantes están cerca del promedio establecido durante los últimos cien años.

Aunque la gran mayoría de ciudadanos consiguieron la ciudadanía por haber nacido en Estados Unidos, las cifras de arriba indican que la naturalización o el proceso de ciudadanía es importante. La ciudadanía supone una meta, incluso el sueño, de muchas personas.

La Solicitud de Naturalización es el N-400 en la lista de formularios del Servicio de Inmigración y Ciudadanía. Hay varios requisitos, entre ellos el haber tenido la residencia permanente durante cinco años, tres para los extranjeros casados con ciudadanos. El solicitante tiene que contestar varias preguntas sobre su pasado y sus intenciones en Estados Unidos.

Aunque hay excepciones (algunas tienen que ver con el servicio militar), los que solicitan la ciudadanía tienen que demostrar un conocimiento básico del inglés y de la historia y el gobierno de los Estados Unidos.  A través del portal en español de los Servicios de Inmigración y Ciudadanía (http://www.uscis.gov/es), cualquier persona puede obtener información sobre los procesos y la preparación para los exámenes.

La decisión de obtener la ciudadanía es personal, pero vale la pena explorar los pros y las contras de la oportunidad. Tiene consecuencias para los derechos y también para las responsabilidades.


Los americanos y los estadounidenses somos híbridos de algún grado: de razas, de historias, de tradiciones, de nacionalidades. Aquí todos contribuimos con esas mezclas, esas diversidades. Llevamos dentro las experiencias y las culturas a las que hemos estado expuestos. Con o sin el reconocimiento oficial, podemos tener orgullo en estas identidades y en como ellas enriquecen nuestras comunidades.

sábado, 1 de noviembre de 2014

Inmigración: La reforma migratoria y la política

La reforma migratoria sigue siendo una cuestión de tiempo. Desafortunadamente, he sido una cuestión de tiempo durante demasiado tiempo: el senador Orrin Hatch de Utah presentó su DREAM Act en agosto de 2001 y el presidente George W. Bush habló de manera favorable al principio de septiembre del mismo año.

Los atentados del 11 de septiembre de 2001 tuvieron repercusiones enormes en la política, quizás sobre todo la política migratoria que se transformó en tema fundamental de la seguridad. Se quedaron frenadas iniciativas como el DREAM Act, la simplificación de los procesos y la actualización del sistema.

Durante unos años, los restriccionistas en cuanto a la política migratoria frenaron casi todos los intentos de liberalizar el sistema. En 2001 se elaboró un proyecto de ley, FREEDOM Act por sus siglas en inglés, para impulsar la reunificación de familias, la expansión económica y una organización mejor planteada y gestionada de documentos (Family Reunification, Economic Expansion, and Document Organized Management – FREEDOM). No tuvo éxito, pero las ideas de ese entonces se parecen a las que salen en los debates migratorios hoy día.

La sustancia de la reforma migratoria no ha cambiado mucho. Hay que agilizar los procesos para coordinar mejor el sistema migratorio con la economía. Las listas de espera han llegado a ser excesivamente largas en algunas categorías: más de 23 años para los filipinos esperando la residencia permanente a través de sus hermanos que son ciudadanos de Estados Unidos. La población indocumentado se estima a más de once millones de personas, y la estancia mediana de esos indocumentados son trece años.

No es difícil señalar lo básico de un proyecto de ley que actualizaría el sistema migratorio; no obstante, la fórmula política para dicha reforma se ha resultado resbaladiza. Hace ocho años, se perfilaba una reforma migratoria durante la administración de George W. Bush. Hace un año y medio, se perfilaba una reforma migratoria durante la administración de Barack Obama. Sigo creyendo que Obama dictará medidas ejecutivas amplias e importantes para aliviar el estrés de un sistema migratorio roto; sin embargo, la necesidad de una reforma migratoria seguirá en pie.

En el programa radial “Sin Rodeos”, han surgido varias sugerencias para la política. En Utah, no pertenezco a ningún partido político, y el partido Demócrata del estado me ha decepcionado muchísimo. Los participantes buscan la convivencia con los poderes fácticos en vez de impulsar una política verdaderamente favorable. Dicho eso, no tengo casi nada en común con un partido Republicano demasiado conservador y provinciana. Son mis intereses.

Las sugerencias son estas:

1. Votar o apoyar a un partido Demócrata que ha hecho más para los inmigrantes que el partido Republicano.

2. Participar en el partido Republicano, sobre todo en las primarias, para poder influir más en la conversación de un partido que puede tener en sus manos la posibilidad de permitir o seguir impidiendo una reforma migratoria.

3. Formar o fortalecer un tercer partido que puede verdaderamente apoyar una política favorable para la comunidad hispana.

4. No votar para expresar el rechazo a los políticos porque representan no más que sus propios intereses.

5. …


Hace falta una conversación sin prejuicios, sin límites y sin rodeos.

miércoles, 15 de octubre de 2014

La Corte Suprema y la Constitución


Esta nota es una respuesta general a una pregunta sobre la función de la Corte Suprema,

La Corte Suprema o Tribunal Constitucional es la corte más alta del país. Existe dentro de una sistema federal. Los casos o las controversias que acepta la Corte Suprema conforme con los procesos y su autoridad suelen tocar asuntos constitucionales.

En el sistema federal, las cortes del distrito dan audiencia a la mayoría de controversias legales, tanto civiles como penales. Hay 94 distritos en el país. Después existen las cortes del circuito que son cortes de apelación. Hay 12 circuitos en el país. También existe un circuito especial para el Distrito de Columbia (Washington, D.C.). Esto tiene que ver con el hecho de que el Distrito de Columbia ni es ni pertenece a ningún estado. Las leyes del Distrito de Columbia son leyes federales.

Fundamental para el sistema político y el poder judicial es que la Corte Suprema tiene la palabra final sobre la constitucionalidad de las leyes y las prácticas en controversia. En esto, la Corte Suprema y las cortes en el sistema federal ocupan un espacio crítico para la balanza de los poderes.

Dos asuntos recientes de Utah ilustran el concepto. Hace unos meses el juez federal Waddoups frenó en gran parte la ley HB497 de Utah. Hace unas semanas, la Corte Suprema rechazó una apelación de Utah de una decisión del circuito 10 sobre el matrimonio entre personas del mismo sexo. Por lo tanto, Utah tenía que aceptar la decisión del circuito 10 y reconocer los matrimonios entre personas del mismo sexo.

Hay muchos procesos y detalles de la Corte Suprema y las cortes federales. La base es el Tercer Artículo de la Constitución. Lo que sigue es mi traducción:

La Constitución de los Estados Unidos (1787)
Artículo III.

Sección 1.

El poder judicial de los Estados Unidos de América se investirá en una Corte Suprema, y en las cortes inferiores que el Congreso pueda, de cuando en cuando, ordenar y establecer. Los jueces, tanto de la Corte Suprema como de las cortes inferiores, continuarán en sus puestos siempre que mantengan buena conducta, y en fechas fijas, recibirán por sus servicios una compensación que no se puede disminuir durante su estancia en el puesto.

Sección 2.

El poder judicial se extenderá a todas las controversias, en derecho y en equidad, que surjan como consecuencia de esta Constitución, las leyes de los Estados Unidos, y los tratados hechos, o que serán hechos, bajo su autoridad; a todas las controversias involucrando a los embajadores, otros ministros públicos y cónsules; a todas las controversias de la jurisdicción marítima o de almirantazgo; a las controversias en las que los Estados Unidos salga como una parte; a las controversias en dos estados o más; entre un estado y los ciudadanos de otro estados; entre ciudadanos de estados distintos; entre ciudadanos de un mismo estado haciéndose propietarios de terrenos bajo cesiones de distintos estados, y entre un estado, o los ciudadanos de dicho estado, y estados, ciudadanos o súbditos extranjeros.

En todos las controversias involucrando a los embajadores, otros ministros públicos y cónsules, y los que tengan un estado como parte, la Corte Suprema tendrá la jurisdicción original. En todos las otras controversias mencionadas, la Corte Suprema tendrá la jurisdicción para apelaciones, tanto para cuestiones de derecho como para cuestiones de hecho, con tales excepciones, y bajo tales regulaciones que el Congreso pueda promulgar.

El enjuiciamiento de todos los delitos, excepto en casos de impugnación por responsabilidades oficiales, se harán con jurado; y tal enjuiciamiento se efectuará en el estado en el que dichos delitos ocurrieron; pero cuando no se ocurrieran en ningún estado, el enjuiciamiento se efectuará en el lugar o los lugares que el Congreso pueda haber designado bajo la ley.

Sección 3.

La traición en contra de los Estados Unidos, consistirá únicamente en atacar o iniciar una guerra en contra del país, o en juntarse con los enemigos, para darles ayuda y protección. A ninguna persona se condenará por la traición a no ser que haya testimonio de dos testigos sobre el mismo acto manifiesto, o bajo confesión en una audiencia pública de una corte.

El Congreso tendrá la autoridad de definir el castigo de la traición, pero ninguna condena por la traición tendrá efecto por linaje o herencia, o incautación de bienes excepto durante la vida de la persona castigada.

La Enmienda 11. (1795)

El poder judicial de Estados Unidos no se construirá para extenderse a cualquier controversia en derecho o equidad comenzada o fiscalizada en contra de una de los Estados Unidos por ciudadanos de otro estado o por ciudadanos o súbditos de cualquier estado extranjero.

lunes, 13 de octubre de 2014

¡Vota! Votar para botar si es necesario.


“La política entontece,” dijo José Bono, el ex-gobernador de Castilla-La Mancha, España. Bono decía que había entrado a la política 17 años antes y que era más inteligente en ese entonces.

La política y los juegos políticos pueden minar la inteligencia de los que buscan soluciones a base de popularidad, dinero o poder. Esos intereses pueden sobreponerse a la razón y el análisis. Dicho eso, un político que no calcule el interés político de sus decisiones no dura mucho tiempo en su puesto.

Un político como político: ni amigo ni enemigo.

A muchos, no nos gusta la política. Sin embargo, es importante usar la voz. Cada persona tiene voz, inclusive los indocumentados. Hay que usar la voz siempre y no dejar que nadie nos calle.

Ya se acerca la elección del 4 de noviembre. Esto es para los ciudadanos que tienen el derecho de votar. No me corresponde a mi decir a nadie a quien debería votar; no obstante, sí me corresponde la responsabilidad de votar y de animar a otros hacer lo mismo.

¡Vota!

Votar es un derecho. No es una obligación, pero si es una responsabilidad. Es una responsabilidad a la comunidad. La hispanos solemos tener una participación baja en las elecciones.  En 2012, los hispanos formaron más de 16 por ciento de la población pero solo 8.4 por ciento de los que votaron. Menos de la mitad de los hispanos elegibles votaron. Si los hispanos con derecho votáramos todos, tendríamos más influencia en la conversación política y entraríamos en los cálculos políticos.

No digo que tengamos que votar solo por un partido o por una campaña. De hecho, opino que la diversidad nos sirve. Si los partidos ven que muchos hispanos votan, van a tener que desarrollar programas que pueden atraer esos votantes en elecciones venideras.

Según Pew Hispanic Center, los asuntos más importantes para los votantes hispanos son la educación, la economía, la salud, el déficit presupuestario y la inmigración. Hemos conversado sobre la importancia de la educación, tanto para los adultos como para los niños. Leer con los niños es fundamental para el desarrollo intelectual de los niños pequeños.

Montar negocios es importante para la economía. El comer bien y hacer ejercicio es la clave para la salud. Muchos abogamos por una reforma migratoria justa y humanitaria.

Volvemos a la elección. Cada persona debería desarrollar sus propios criterios para evaluar a los candidatos y las campañas. Después estudiamos los candidatos para decidir a quien votar.

Vamos a tener prioridades diversas y votaremos de manera diferente. No importa. El paso más importante el 4 de noviembre es la participación electoral

La política puede entontecer, pero la participación nunca.


miércoles, 24 de septiembre de 2014

¿Votar o no votar?


La participación importa. Es cliché pero cierto que los que se presenten toman las decisiones. Si una comunidad se retira sistemáticamente de la participación cívica, otros tomarán decisiones que afectan a todos. No descarto por completo la lógica de protestar el sistema actual con tácticas como votar en blanco o incluso no votar; sin embargo, me parece una estrategia menos eficaz en esta época de comunicaciones cada vez más fáciles y accesibles.

El ambiente actual de la política es desagradable. Esta lleno de gente que busca intereses excesivamente particulares, tales como el dinero, el poder y el protagonismo. El ambiente es nocivo, hasta hostil, para personas honestas, idealistas y talentosas. La política hoy día es más un combate entre personas y candidatos de círculos cerrados que abogan por intereses fácticos que pagan los gastos de las campañas.

El sistema político es una causa del estancamiento de la reforma migratoria, la demora de una actualización del régimen de los impuestos, el aplazamiento de medidas para proteger el medio ambiente, etc. El sistema político está roto; no obstante, es lo que nos rige. Una participación más robusta representa un paso para reparar el sistema.

Los políticos suelen contar bien dos cosas: el dinero para sus campañas y los votos. Aunque un gobernante debería cuidar todos los intereses y las personas en su distrito, está claro que los políticos se enfocan en los que pueden mantenerles en el puesto o elevarles a uno mejor. Es la realidad.

Una razón por votar se encuentra a nivel local: Las elecciones locales que incluyen las personas que sirven en los consejos de distritos escolares. Estos candidatos suelen recibir menos atención que los candidatos nacionales o estatales, pero su influencia en nuestras vidas pueden ser mayor. La educación es un asunto sumamente importante.

Según el Centro de Investigación Pew, los hispanos fueron 8.4 por ciento de los que votaron en las elecciones de 2012. En 2008, la cifra fue 7.4 por ciento. El crecimiento es genuino, pero podría haber sido más. Los hispanos en 2012 fueron 10.8 por ciento de las personas elegibles para votar. Aunque 11.2 millones de hispanos votaron en 2012, 12.1 millones de hispanos elegibles decidieron no votar. El Centro Pew reportó que estos hispanos fueron 15 por ciento de las personas que eligieron no votar en 2012.

He escuchado a muchos decir que las promesas rotas de varios políticos sirven como razón por no votar. Es cierto que los políticos han roto muchas promesas. Casi ningún político habla sin rodeos sobre las posibilidades y las realidades. La gran mayoría evitan las conversaciones difíciles. Se enfocan en lo que dan. Por ejemplo, hablan de los programas, pero dicen poco sobre los costos y los impuestos que solventan el gasto público. Quieren recibir el crédito por las cosas que marchan bien. Dicho eso, los políticos reciben mucha crítica por las cosas que salen mal. Se suele exagerar la importancia de los políticos, por el bien y por el mal.

Los criterios para votar en Utah:
1. Ser ciudadano de los Estados Unidos.
2. Haber residido en Utah 30 días como mínimo inmediatamente antes de la fecha de las elecciones.
3. Tener como mínimo 18 años de edad en o antes de la fecha de las elecciones.

Una persona que cumple con los criterios y quiere votar tiene que mandar su solicitud 30 días antes de la fecha de las elecciones si está registrándose por correo. Tiene que presentar la solicitud 8 días antes si se registra en el despacho del condado en el que reside. También se puede registrar en línea.



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