martes, 30 de octubre de 2018

Un obstáculo a Trump: La Constitución de los Estados Unidos


Escribo para la revista "Nuestro Mundo" en las vísperas de Halloween, una semana antes de las elecciones. El presidente Trump acaba de salir haciendo su papel de espantapájaros, pero con los inmigrantes, los musulmanes, los judíos, los homosexuales y otros como los supuestos malos del cuento. Trump dice que va a tumbar el principio de l ciudadanía por nacimiento en el país. Dice que los Estados Unidos es el único país que da la ciudadanía a todas las personas que nacen aquí. Trump es ignorante en esto: Canadá y México dan la ciudadanía a personas nacidas en sus territorios. Más de 30 países dan ese beneficio a las personas nacidas en sus territorios.

Trump dice que quiere usar una orden ejecutiva para acabar con este principio jurídico de los Estados Unidos. Trump no entiende la Constitución y tiene poco conocimiento de la historia.

La Decimocuarta Enmienda de la Constitución se ratificó el 9 de julio de 1868. Una traducción de la primera sección de la Decimocuarta Enmienda se lee: “Toda persona nacida o naturalizada en los Estados Unidos, y sujeta a su jurisdicción, es ciudadana de los Estados Unidos y del Estado en que resida. Ningún estado podrá crear o implementar leyes que limiten los privilegios o inmunidades de los ciudadanos de los Estados Unidos; tampoco podrá ningún Estado privar a una persona de su vida, libertad o propiedad, sin un debido proceso legal; ni negar a persona alguna dentro de su jurisdicción la protección legal igualitaria.”

En pocas palabras, las personas nacidas en los Estados Unidos, con algunas pequeñas excepciones técnicas relacionadas con el respeto dado a los diplomáticos y sus familias, son ciudadanos de los Estados Unidos. Es un principio a nivel constitucional, la ley suprema de los Estados Unidos.

Hay manera de enmendar la Constitución. Una se comienza con una propuesta del Congreso respaldada por dos tercios de los votos en ambas cámaras del Congreso. Después, como mínimo, tres cuartos de los estados (38 o más) tienen que ratificar la propuesta. El Presidente no tiene papel oficial en el proceso. ¿Sabía Trump eso?

Hay otra manera de enmendar la Constitución. Puede ocurrir después de una reunión constitucional convocada con el apoyo de dos tercios de los estados. Me parece importante notar que ninguna enmienda de la Constitución se ha agregado por este proceso.

Para resumir, las palabras de Trump no tienen mucho sentido con respecto a la realidad de un cambio constitucional. Trump no puede cambiar la Constitución con órdenes ejecutivas. La táctica de Trump no tiene nada que ver con ningún cambio en las leyes: tiene que ver con la estrategia electoral de su partido.

Un periodista me llamó para preguntarme sobre la reacción de los hispanos a la declaración de Trump. En mis conversaciones en la comunidad hispana y otras comunidades, encuentro algo de ansiedad por lo que podría intentar hacer Trump. Sin embargo, me parece que muchas personas saben que las palabras de Trump con frecuencia carecen de sentido.

En Utah, es algo preocupante que los Mormones como grupo religioso son los que más han apoyado a Trump. No obstante, he observado que incluso en ese grupo, el apoyo se va disminuyendo (les importa más vender su religión que apoyar un déspota). La hipocresía y la ignorancia de Trump están espantando a muchas personas, hasta mucho de sus seguidores. El destino de Trump es quedarse solo, sin apoyo. En su momento.

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